Besarte
Besarte hasta callar de pronto la noche
encendida en su jazmín rodante.
Hasta dolernos los huesos de deseo,
hasta no ser sino una inmensa gota
de luz que te rodea.
Besarte hasta hacerle un hueco al planeta
por donde una mansa corriente
llene de pinceles lo oscuro del siglo.
Besarte hasta quedar sólo conmigo
dormido en lo profundo de tu nombre.